domingo, 11 de octubre de 2009

Mi confrontación con la docencia

Mi confrontación con la docencia.

Yo nací en un pueblo del estado de Oaxaca. En aquel tiempo –década de 1960- en mi lugar de origen sólo se podía estudiar hasta el tercer año de primaria. Por esa razón mis padres, a mis hermanos y a mí, nos mandaron a estudiar a la ciudad de Oaxaca. Está por demás decir que las condiciones económicas de mi familia eran precarias; por ello los estudios en la capital de mi estado los realicé con muchas carencias. Luego emigré a la ciudad de México en donde estudie la secundaria, bachillerato y la carrera.
Creo que me afectó de manera importante llegar a la Ciudad de México. Me parecía -y es- una ciudad inmensa, llena de smog, en donde pocas veces se puede ver la luna, aves, vegetación natural. La comparaba con mi pueblo de cielos claros, noches estrelladas, flores silvestres por todos lados, pájaros que entonaban sus trinos en las mañanas diáfanas. Con mi experiencia adolescente no percibí que entonces mi pueblo ya presentaba algunos problemas de deterioro ecológico. Creo que el recuerdo idealizado del pueblo de mi niñez y su comparación con la realidad apabullante de la Ciudad de México me inclinaron a estudiar una carrera en la que pudiera estar en contacto con la naturaleza. Obviamente estudié la carrera de Biología en la UNAM.
Esperaba dedicarme a la investigación científica en algún campo de la Biología. Pero en México pocas instituciones le dan importancia a esa actividad. Regresé a la ciudad de Oaxaca y me casé. Si en la Ciudad de México es difícil encontrar trabajo como investigador, en Oaxaca la situación para esta actividad es aún peor. Anduve dando “tumbos” en diferentes trabajos porque tenía que llevar lo básico a mi familia. Finalmente, como otro tumbo más, me encontré frente a un grupo de muchachos como profesor de nivel medio superior en una escuela particular. Aclaro que había tenido la experiencia, por poco tiempo, de ser maestro de secundaria en mi pueblo y me quedaba un bonito recuerdo de esa experiencia; por ello acepté el trabajo de docente en una preparatoria. Así puedo decir que terminé de maestro por pura y vulgar necesidad.
Ante los muchachos de “prepa”, descubrí con tristeza que estaba desactualizado, que los jóvenes hablaban de CPU, teléfonos celulares, etc.; los maestros más jóvenes, de constructivismo, de “cañones”; lo peor, descubrí que mis alumnos bostezaban en mis clases tradicionalistas.
Desde siempre supe que me gustaba ser maestro, por ello tome con gusto los cursos que la escuela particular ofrecía a la planta docente con el fin de capacitarla en las nuevas estrategias de enseñanza-aprendizaje. Fue ahí donde supe que grandes pensadores han reflexionado sobre la práctica docente, que hay tendencias que van de la escuela tradicionalista a la constructivista, que el muchacho debe “hacer” para que aprenda, que lo que aprende debe estar cerca de su experiencia cotidiana. Todo ello me motivó mucho y me hizo aumentar mi vocación. A partir de entonces he tratado de aplicar las nuevas estrategias que aprendí a mis clases.
Después de algunos años de docente, unas de mis mayores satisfacciones ocurren cuando mis exalumnos me encuentran en la calle, me saludan con afecto y me platican sus éxitos -los considero un poco míos-; a veces sus fracasos –que también considero míos-. También me gusta estar frente a un grupo y pongo a disposición de mis alumnos mi vocación, experiencia y capacitación.
¿Qué motivos de insatisfacción tengo? Sin duda cuando alguna estrategia de aprendizaje no funciona como lo esperaba. También, por qué no decirlo, me gustaría ganar un poco más.
Gracias por leer este texto.
Atte.
Rafael Morales

3 comentarios:

  1. Rafael, me encanto el titulo de tu blog. Vienes de una cuna de grandes personajes entre ellos Benito Juárez, hombre ilustre por su gran capacidad de conocimiento.
    Sé que el hecho que comentes que terminaste como maestro por “pura vulgar y necesidad” y después como “pongo a disposición de mis alumnos mi vocación, experiencia y capacitación” y además que a tus alumnos los consideras como tuyos, ¿crees que has encontrado tu propia identidad?, mi punto de vista creo que sí, amas tu nueva profesión y te felicito, por algo se dan las cosas aunque muchas veces las creemos inexplicables.
    Saludos. Att. Alba Rosa del Carmen Morán Hernández.

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  2. ¡Hola! Rafael.
    La mayoría de los que trabajamos en el NMS, hemos aceptado la docencia por necesidad y muy pocos por vocación, pero al pasar el tiempo bamos descubriendo el gusto en atender y educar a los jóvenes.
    La capacitación en formación pedagógica facita la labor en el aula, y lo más importante lograr que los estudiantes aprendan.
    Me imagino que el título de tu blog informa que la región donde laboras, llueve a menudo.
    Atte. Pablo Moreno Beltrán

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  3. La confrontación que cada uno de nosotros ha tenido con la docencia, según nuestros escritos han sido muy diversas, pero creo que a estas alturas ya no debería preocuparnos el como fue que llegamos a ser docentes ahora lo que debe importar es que ya estamos aquí, y nuestra pregunta a plantear es si estamos satisfechos con lo que hacemos?, entonces no se diga mas tenemos que seguir preparándonos, de otra manera no estuviéramos interesados en actualizarnos, no nos preocuparíamos por buscar las estrategias de enseñanza mas adecuadas para nuestros alumnos.

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